Cuando te enteras que tu abuelo ha tenido un accidente de coche, maldices el dia, el momento...la forma de empezar el año. Cuando aún no sabes como está, se te hace un nudo en el estomago que no te deja ni respirar. Cuando te cuentan como ha pasado, las tres vueltas de campana que ha dado el coche, que ha tenido que ser sacado del coche al quedar este boca abajo, que fueron hasta los bomberos, etc...maldices todo y te acuerdas de tu mala suerte. Cuando consigues colarte en urgencias, y le ves tumbado en una camilla, con mil cables, heridas por la cabeza, suero, oxigeno, asustado pero con “solo” un corte profundo y muy feo en la mano y el dedo gordo de la misma roto pues....no das gracias a Dios porque eres ateo (bueno, si, aunque eres ateo se las das). Cuando avanza el dia, y van dando mas noticias buenas de que un scanner no muestra lesiones ni en cabeza ni en espalda empiezas a sonreir (en parte también porque llevas toda la mañana llorando y ya no te quedan lagrimas). Cuando te enteras que no hay mas personas implicadas, pese al trafico que lleva esa carretera a esas horas te entra un alivio increíble. Los accidentes son accidentes, pero el remordimiento y el cargo de conciencia....es el cargo de conciencia.
A última hora del día, le trasladan de hospital. Horas, horas y mas horas de espera. Te das cuenta que llevas mas de 12 horas de pie, nervioso, impaciente, preocupado....y parece que llevas 12 dias, 12 años, 12 siglos....
Finalmente, y como los hospitales están colapsados, le dan el alta y para casa...Pero el pobre hombre, como le duelen huesos que ni sabia que existian, no puede entrar en el coche. Pides una ambulancia....y pasan mas horas de espera hasta que llega.
Cuando ya le ves en casa, magullado, dolorido, asustado, preguntándose que ha pasado, si le ha hecho algo a alguien....te das cuenta que te ha tocado la lotería de navidad, la del niño y que S.S.M.M los Reyes Magos de Oriente, se han pasado contigo. Te han traido un abuelo. No te puedes quejar.
Gracias al 2008, a los astros, al destino, al cinturón de seguridad, a los todoterrenos, a los conductores que no pasaron por ahí en ese momento, a los que pudieron evitarlo a ultima hora.....Gracias incluso a Dios (si hace falta).Y gracias a todos los que le atendieron, al picoleto que tranquilizó a mi hermano, a los que me tranquilizaron a mi...etc. Has vuelto, abuelo. Bienvenido!
P.D.: Que se jodan los fantasmas del pasado, por aparecer (aunque en su justa medida...).
9 de enero de 2008
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