23 de febrero de 2007

Orcasitas: del barro al barrio...

Me acuerdo que en el colegio, nos mandaron hacer un trabajo sobre la historia del barrio y que la información la obteniamos, basicamente, de nuestros abuelos, vecinos, etc... Me encantó escuchar a mi abuelo cuando me contó que el fué un "dominguero" (tenian sus trabajos pero los domingos los dedicaban a levantar las casas del barrio). Mi abuela previamente me habia hecho una "vainilla" que nada tiene que ver con lo que se conoce como vainilla...la "Vainilla" de mi abuela, en realidad era un timo que sufrimos desde pequeños: Para alimentarnos mejor, nos hacia un colacao al que previamente le habia echado y batido la yema de un huevo. Nos decia que era vainilla, pero a vainilla no sabe...En la actualidad, alguna vez le pido a mi abuela una vainilla.
Era (y es) alucinante escuchar los recuerdos y vivencias que tienen mis abuelos y mis padres del barrio. Yo soy joven aún, pero también tengo unos cuantos como el colegio de madera (mi primer cole); el Suso y el Churra, que eran dos personajes mitiquisimos del barrio, ambos yonkis (el primero sin maldad, el segundo con toda la del mundo)...Cuando el Churra mató al Suso, he de reconocer que lloré un poco menos que con la muerte de Chanquete; recuerdo también "la pista" donde jugabamos, basicamente, al beisbol; La casetilla, que llevaba toda la vida ahí pero no sabemos que pintaba (aunque nos servia para jugar al pilla-pilla); el campo, lugar silvestre de juegos que ahora está convertido en pisos, pisos y mas pisos; el árbol de morera de la puerta del ambulatorio (casi nuestra única fuente de alimentación para los gusanos de seda y que parecía que el guarda de seguridad del ambulatorio lo custodiaba como si del mismisimo madroño de Madrid se tratara; la plaza de las "deva" con sus adoquines levantados que convertian cualquier juego infantil en un verdadero campo de batalla; el loro de la ferreteria de las galeria deva (que siempre fueron y serán "las de Eva"); el parque de "a las 4,30 en la plaza", es decir, el parque donde quedaban los de mi cole para currarse; el pradolongo; el poli y sus superpiscinas (3, pequeña, mediana y grande...aunque las 3 fuesen pequeñas) con una especie de foso alrededor de unos 30 cm q deberia estar lleno de agua para limpiarte los pies antes de entrar en la piscina y siempre estaba seco, lleno de avispas que pisabas y te clavavas tu solo el aguijon y que siempre te hacia tropezar y darte un piñazo cuando cogias carrerrilla para tirarte a la piscina...También destacaba el muro redondo de la piscina de los pequeños en todo el centro de la piscina...muy propio para una piscina de niños. Algun diente de leche se nos quedó ahi...

En mi barrio teníamos varios sitios donde nos suministraban golosinas:
-El Matías, tienda de frutos secos donde comprabamos las golosinas mas duras y pasadas de fecha habidas y por haber
-El puesto de hojalata, donde tambien podias comprar petardos e incluso gastar uno ahí mismoy luego salir corriendo como alma que lleva el diablo.
-La Anita, mujer ancianisima que tambien tenia un puesto de golosinas y que era mejor no mirarla las manos cuando te estaba sirviendo...sino dejabas de comer golosinas el resto de tu vida.
-La "agonías". Su propio mote indica lo estresante que podía llegar a ser el comprar algo ahí...Eso sí, las patatas fritas estaban exquisitas.
-El Concho. Mismo caso que la Anita, en lo que a higiene respecta, con la particularidad de que el suyo era un puesto temporal de helados y cuando acababa el verano, podías ir a su casa, entrar en el salón y seguir comprando chuches. Era una mezcla entre comprar en el extraperlo y vivir un gran hermano, porque muchas veces ibas a comprar y tenian comida familiar, algun hijo dormia en el sofá, etc...
Hoy el matias es una peluqueria, la agonias una óptica, el puesto de hojalata y de la anita son 3 metros cuadrados de solar con adoquines y el concho es un punto de encuentro o parada de autobus.

(to be continued...)

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