28 de noviembre de 2006

OVIEDO, semana santa ´06


Era jueves santo y con mas sueño que vergüenza (y vergüenza teniamos mucha porque nos llevaba a Chamartín el hermano de la Donsi...), nos presentamos en el punto de encuentro cuando al día le faltaba un poco para amanecer. Allí estabamos Pachu y yo esperando a Donsi, Pueble y Donsi´s brother. Entre que Pachu no sabía cual era la marca exacta del coche al que esperabamos, yo solo veía luces de los 3 tímidos coches que pasaron y del sueño que teníamos, puedo jurar que fué la espera mas subrealista de mi vida.
El trayecto del barrio a la estación parecia una reunión de sordomudos. Nadie hablaba. A esas horas no eramos personas aún. Llegamos a la estación y al rato ya estabamos montando en el tren que nos llevaría a Vetusta (pasadas 6 horas y teniendo que soportar a los repelentes padres de un enano de 3 años que viajaba detras nuestro).El viaje fue divertido. Donsi sacó un plato con una tortilla que ruló de asiento en asiento pese a la vergüenza inicial de Pachu y mía. Podríamos definirlo como "las cornadas que da el hambre".
Llegamos a Oviedo y parecíamos un poco "Pacas Martínez Soria". Que si un plano por aquí, otro por allí, vamos por esta calle, vamos por esta otra, vamos a preguntar....y preguntamos.Nuestra calle era Gascona. Preguntamos por ella como si fuese la calle mas normal del mundo, pero al vernos perdidas, con maletas (es decir, estas son guiris) y casualmente preguntado por la calle donde estaban todas las sidrerias a la mujer ovetense que preguntamos solo pudo decir:

- Ale, ale! No haceis nada mas que llegar y ya estais pensando en la sidra...
- Perdone, solo buscamos nuestro hostal...desconociamos que la calle Gascona fuese "El Bulevar de la Sidra"...(pero nos venia muy bien, para que negarlo). Menudo triunfo.
Cuando llegamos a la calle, se apreciaban los efectos de la sidra: olor como a meao y suelo pegajoso.
Nuestro hostal/pensión era bastante peculiar. La persiana de la habitación de Pachu y mía era del siglo XIV y estaba rota a la mitad, por lo que con el amanecer ya teníamos los ojos como platos. Las tuberías del agua debían pasar por encima de nuestras cabezas, porque se duchaba alguien y parecía que estábamos en las catarátas del Niágara. Que poquito pudimos descansar.
Casi omito el detalle de que en las sábanas había mas pelos que en una
peluquería después de cortarse las greñas un heavy...

Los posteriores dias los dedicamos a conocer la ciudad y ver las tropecientas
estatuas que hay cada 3 pasos. El sábado, con influencias desde la capital,
conseguimos que nos alquilasen un coche para ir a Los Lagos de Covadonga
y ya aprovechando, a la vuelta nos fuimos a una playa de Gijón donde vimos
al doble de Quique González pescando. Fue bastante divertido. Por la noche
llegamos a Oviedo y no había forma humana de encontrar el sitio donde teníamos que dejar el coche. Parecía que nos habían abducido.

El domingo por la tarde, pillamos el tren que nos devolvía a la capital, a la rutina, a la realidad...Como cantaría Celtas Cortos “"Cómo ha pasado el tiempo / y te ha sentado tan bien / ahora hay que levantarse / ahora hay que volver ..”

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